Celebrada en Belém, Brasil, la COP30 marcó un punto de inflexión en la gobernanza climática internacional al situar a los bosques y los ecosistemas naturales en el centro de la agenda global. En un contexto de aumento de temperaturas, pérdida de biodiversidad y eventos climáticos extremos, la cumbre fue valorada como una de las más constructivas de los últimos años, al traducir compromisos políticos en avances concretos.
Uno de los principales hitos fue la firma de la Declaración de Belém, el primer acuerdo que articula a las tres mayores regiones de bosques tropicales del mundo —Amazonia, Cuenca del Congo y Sudeste Asiático— con el objetivo de coordinar estrategias de conservación, fortalecer los derechos territoriales de los pueblos indígenas y combatir la deforestación ilegal. Este compromiso resulta clave, considerando que la deforestación representa aún entre el 10 % y el 15 % de las emisiones globales anuales, según el IPCC.
Brasil desempeñó un rol central como país anfitrión, reafirmando su meta de erradicar la deforestación ilegal para 2030 y respaldando este objetivo con resultados verificables: la deforestación en la Amazonia brasileña se redujo más del 50 % desde 2022, de acuerdo con datos oficiales. La ampliación de tierras indígenas fue destacada como una de las herramientas más eficaces para la protección forestal y la acción climática.
La COP30 también avanzó en financiación climática, con nuevos aportes al fondo de Pérdidas y Daños y progresos hacia un ambicioso objetivo financiero posterior a 2025. Asimismo, reforzó el compromiso de abandonar los combustibles fósiles, incorporando plazos y mecanismos de rendición de cuentas más claros.
Otro aspecto destacado fue la participación sin precedentes de comunidades indígenas, cuyo rol es esencial para la conservación de los bosques más intactos del planeta. En este marco, se consolidó el reconocimiento de la silvicultura sostenible y certificada, así como del papel de los materiales renovables —como el papel— en las estrategias de mitigación y adaptación climática.
En síntesis, la COP30 reafirmó que la protección de los bosques y el uso responsable de recursos renovables no solo son compatibles con el desarrollo económico, sino indispensables para alcanzar los objetivos climáticos globales.
Fuente: Síntesis de lo publicado en lovepaper.org por Ellie Ireland.

