Resumen basado en la entrevista realizada por Gabriel Sánchez Sorondo, publicada en el diario La Nación.
En una reciente entrevista concedida al diario La Nación por José Calafell, actual CEO para América del Grupo Planeta, se revelaron datos sumamente alentadores para la industria papelera y editorial. Lejos de las predicciones que auguraban la rápida desaparición del libro físico a manos de la tecnología, el mercado del libro impreso goza de una salud excepcional, impulsado sorprendentemente por los lectores más jóvenes.
El papel domina el mercado hispano Según detalla Calafell, quien supervisa un enorme ecosistema editorial que incluye sellos como Tusquets, Seix Barral y Paidós, el mercado hispanohablante mantiene una abrumadora preferencia por el formato físico. Actualmente, el 95% del mercado total de libros en español corresponde al formato papel, relegando a los soportes digitales a un modesto 5%. Aunque los formatos digitales crecen a buen ritmo, el ejecutivo destaca que no tienen ni por asomo la misma incidencia que han alcanzado en los circuitos anglosajones.
Un crecimiento sostenido post-pandemia La pandemia funcionó como un catalizador muy positivo para la industria del libro físico, exaltándolo como «pegamento social» y como un entretenimiento de valor añadido. Tras una estabilización en el año 2021 y una franca recuperación en 2022 que devolvió a la industria a sus niveles de 2019, las ventas comenzaron a experimentar crecimientos de dos dígitos. Como conclusión de este ciclo, hoy en día se registran mejores números de consumo de libros que antes de la pandemia.
El factor clave: los jóvenes prefieren el papel El dato más destacable para nuestro sector es que el aumento notable en las ventas de libros impresos está siendo liderado indiscutiblemente por el mercado juvenil. Las nuevas generaciones prefieren el formato físico por sobre el digital, un fenómeno que se está observando a nivel mundial. Calafell explica que el joven le otorga un valor sentimental al volumen de papel: disfruta la experiencia de poder subrayarlo, dibujarlo y compartirlo. Asimismo, la industria ha sabido capitalizar este interés atrayendo a creadores de contenido de redes sociales (como youtubers) hacia el formato libro impreso, logrando ventas millonarias.
El escenario argentino: librerías fuertes y récord de ventas La Argentina se destaca de manera excepcional dentro de la región. El mercado argentino es proporcionalmente enorme para la industria, manejando números absolutos de ventas similares a los de México, a pesar de que este último país triplica su población. Además, las ventas físicas en el país se ven fuertemente respaldadas por una sólida presencia de locales a la calle; esto es gracias a leyes muy positivas como la ley de defensa de la actividad librera, lo que Calafell define como un «gran ejemplo para toda América Latina».
El futuro del libro impreso Al reflexionar sobre el futuro del sector frente al auge de la Inteligencia Artificial (IA) y las nuevas tecnologías, Calafell se muestra optimista sobre la pervivencia del formato tradicional. Si bien la IA optimizará fuertemente los procesos editoriales (como traducción, maquetación, corrección y prelectura de textos para ganar eficiencia), el directivo descarta que una máquina sin experiencia vital pueda reemplazar a la creación literaria humana. En cuanto al soporte, Calafell asegura que, incluso si surgieran tecnologías reticulares avanzadas en los próximos 50 años, el libro físico seguirá existiendo y conservando su valor innegable en la sociedad.
Fuente: «José Calafell: ‘Hay un gran mercado joven que valora en especial el libro papel’», por Gabriel Sánchez Sorondo. Diario La Nación (23 de mayo de 2026).
Foto: eleconomista.es

