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La industria celulósico-papelera argentina suma un proyecto estratégico que marca un nuevo horizonte de crecimiento

El proyecto, impulsado por ARPULP S.A., contempla una inversión cercana a los US$ 2.000 millones para la instalación de una planta de producción de celulosa de fibra larga de pino (fluff) en el Parque Industrial de Ituzaingó. Con una capacidad estimada de entre 800.000 y 1.000.000 de toneladas anuales, la iniciativa se orienta principalmente a abastecer mercados internacionales, en línea con la creciente demanda global de productos derivados de fibras renovables.

Se trata de una de las inversiones industriales más relevantes de las últimas décadas en el país y representa un avance significativo en la industrialización del recurso forestal disponible, especialmente en la región del NEA, donde se concentra una parte sustancial de las plantaciones de pino. La posibilidad de transformar esta materia prima en productos de mayor valor agregado dentro del territorio nacional constituye un paso clave para fortalecer la competitividad de toda la cadena.

El impacto económico del proyecto también será significativo. Se estima la generación de alrededor de 13.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos durante sus distintas etapas, contribuyendo a dinamizar las economías regionales y a consolidar un entramado productivo con fuerte anclaje local. Asimismo, la planta podría alcanzar niveles de facturación cercanos a los US$ 900 millones anuales, lo que refuerza su potencial como generadora de divisas.

Desde el punto de vista tecnológico, la iniciativa prevé el desarrollo de una instalación de última generación, con estándares internacionales en materia de eficiencia y sostenibilidad, aspectos cada vez más relevantes en el contexto de la bioeconomía global. En este sentido, el proyecto se alinea con las tendencias que promueven el uso responsable de recursos renovables y la sustitución de materiales de origen fósil.

El cronograma preliminar contempla la realización de estudios ambientales y de ingeniería durante los próximos años, seguidos por la etapa de construcción, con el objetivo de iniciar operaciones hacia el final de la década. Este proceso implicará, además, el desarrollo de infraestructura complementaria y la articulación con distintos actores públicos y privados.

Desde la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel se considera que este tipo de iniciativas no solo fortalecen la capacidad productiva del país, sino que también envían una señal clara de confianza en las condiciones estructurales de la Argentina para el desarrollo de inversiones de largo plazo. En un contexto global que demanda cada vez más soluciones basadas en recursos renovables, el sector celulósico-papelero se posiciona como un actor estratégico para el crecimiento sostenible.

Este proyecto abre una nueva etapa para la industria, consolidando oportunidades para la innovación, la generación de empleo y la inserción internacional, y reafirma el rol de la cadena celulósico-papelera como motor de desarrollo económico y territorial.

Foto: Foto: Juan Pablo Valdez, gobernador de Corrientes, y Alejandra Aranda, CEO de Arpulp.

Más información en: Más información en: https://www.arpulp.com/

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