Megaproyectos en la región: El avance de la escala forestal y el imperativo de la productividad de costos.
La industria latinoamericana de la celulosa se encuentra en medio de una profunda transformación impulsada por una incesante carrera por la escala. Si bien la región conserva ventajas naturales extraordinarias en términos de clima, disponibilidad de tierras y rápido crecimiento forestal de la fibra corta, el sostenimiento de esta posición de liderazgo exige un cambio de paradigma: pasar de una economía orientada meramente al volumen a una economía enfocada en la productividad y en la eficiencia de costos estructurales.
El emblema indiscutido de esta nueva era es el Proyecto Sucuriú de la compañía Arauco, ubicado en Mato Grosso do Sul, Brasil. Con una inversión histórica de US$ 4.600 millones, contempla la construcción de una planta de celulosa con una capacidad proyectada de 3,5 millones de toneladas anuales, cuyo inicio de operaciones está previsto para fines de 2027. Al cierre del primer cuatrimestre de 2026, el proyecto reportaba un avance físico del 62,1%, superando en casi 7 puntos porcentuales el cronograma original. Este hito estratégico le valió a Cristián Infante, CEO de Arauco, el reconocimiento como Fastmarkets Latin America CEO of the Year 2026, otorgado por analistas de inversión que destacaron el impacto de este desarrollo para posicionar a la firma entre los líderes globales del sector.
La entrada en operación de megaproyectos de esta envergadura inyectará millones de toneladas adicionales de fibra de bajo costo al mercado mundial. Esto plantea interrogantes urgentes sobre el equilibrio de la oferta y la demanda, anticipando un incremento en la volatilidad de los precios internacionales y una competencia mucho más agresiva. En este entorno, la rentabilidad de las empresas dependerá críticamente de su costo marginal de producción y de su integración logística.
La logística ha dejado de ser un área de soporte operativo para convertirse en una variable estratégica de inversión. El propio diseño de Sucuriú incluye infraestructura ferroviaria dedicada, una línea de transmisión de energía y una terminal portuaria propia en el Puerto de Santos. De esta forma, las grandes plataformas forestales de la región aseguran que el transporte a los destinos internacionales no licúe sus márgenes competitivos.
Para países como Argentina, donde las escalas industriales suelen ser menores a las de los gigantes regionales, competir directamente en volúmenes de commodities resulta inviable. La respuesta sectorial debe orientarse hacia la especialización, el desarrollo de nichos de mercado con alto valor agregado, la mejora de los rendimientos forestales, la reducción del consumo energético y de agua, y la optimización de los costos de transporte interno e infraestructura portuaria.

